El concierto de Morti este sábado en la Sala Impala de Córdoba cerró su gira Intemporal Bifronte, ofreciendo una noche cargada de música, emociones y recuerdos de más de tres décadas de trayectoria. El artista, al que le precedieron en el escenario Nidhögg y House of Dawn, presentó un repertorio que repasó distintos momentos de su carrera, reinterpretando temas de todos los proyectos en los que ha estado involucrado y mostrando la energía que caracteriza sus directos.
Abrieron la noche Nidhögg, el grupo de metal de Chiclana de la Frontera, llenos de energía mientras el público iba llegando a la sala. Al despedirse, los músicos bromeaban con los presentes sobre «el ratazo tan bueno que hemos echado con todos ustedes», dejando claro el buen ambiente que se respiraba desde el inicio.
A continuación, House of Dawn, desde Murcia, subieron al escenario con una energía arrolladora. El cantante incluso se bajó en algún momento del escenario para acercarse al público, generando un vínculo directo y cercano con los asistentes, que pudieron sentir la intensidad de la banda de primera mano.
Actuación de Morti en la Sala Impala de Córdoba, este sábado por la noche. / Chencho Martínez
Y pasadas las once y cuarto de la noche llegó el turno de Morti, quien subió al escenario para repasar su carrera con un repertorio que mezcló clásicos de todos los proyectos en los que ha estado, desde Skizoo, Bushido y El Fantástico Hombre Bala, hasta InMune y su etapa en solitario. El artista arrancó el concierto interpretando Soy, una elección que funcionó como toda una declaración de intenciones, presentándose desde el primer momento con todo lo que es y todo lo que ha sido a lo largo de su trayectoria musical. Desde ese inicio, el concierto se planteó como un recorrido emocional por las distintas etapas de su prolífica vida musical.
Invitados especiales
La noche se enriqueció con la presencia de invitados especiales, entre ellos Héctor Gerónimo, Julio el Sucio y el dúo de bailarinas cordobesas The Magical Twins, que ya le habían acompañado en su concierto del día anterior en Sevilla y añadieron un toque especial a este cierre de gira, reforzando la diversidad y riqueza que se vivió en el concierto.
Actuación de Morti en la Sala Impala de Córdoba, este sábado por la noche. / Chencho Martínez
Cada tema estaba cargado de emoción y de recuerdos para quienes siguen su carrera desde hace años, que coreaban las canciones de principio a fin junto a él, pero también fue accesible para quienes descubrían su música por primera vez. La complicidad entre Morti y la banda permitió que cada canción se sintiera vivida en tiempo real, creando un vínculo especial con los presentes.
Momento emotivo
La noche tuvo también un momento emotivo, cuando Morti quiso dedicar el concierto a los damnificados y víctimas del reciente accidente ferroviario en Adamuz, que ha conmocionado a todo el país. Los dos grupos anteriores también tuvieron palabras de recuerdo para el accidente y el pueblo solidario de Adamuz y toda la provincia de Córdoba.
A lo largo del transcurso del concierto Morti y sus músicos interpretaron cerca de una veintena de temas, abarcando diferentes etapas de su carrera y por tanto, pasando por los temas más tranquilos y también los más potentes y cañeros. En lo personal, Morti mostró un lado cercano y relajado, con un toque de humor en la presentación de cada canción y con la pasión de quien domina su oficio después de tantos años encima de un escenario. También tuvo palabras para Córdoba, una ciudad por la que mostró un cariño especial. El artista confesó que siempre le ha fascinado el ambiente de la ciudad y que cada vez que regresa se siente especialmente a gusto. Además, señaló que hay una visita que nunca falta en sus estancias en Córdoba: la Mezquita-Catedral, un lugar al que asegura regresar siempre que tiene ocasión.
Actuación de Morti en la Sala Impala de Córdoba, este sábado por la noche. / Chencho Martínez
El cierre en la sala Impala dejó un ambiente cargado de emoción y de conexión. La energía de la banda y la entrega del artista se percibieron en cada rincón de la sala, ofreciendo a los presentes un recorrido musical completo y personal. Fue un concierto que no solo repasó el legado de Morti, sino que también sirvió para reforzar su vínculo con quienes le siguen y para dejar patente la vigencia de su carrera, ya que al artista aún le quedan muchas páginas por escribir en su historia musical.
