A la espera de mantener los primeros contactos formales con el PP para la negociación del nuevo gobierno, Vox comienza a desvelar sus cartas. En una entrevista concedida este domingo a OK Diario, Santiago Abascal avanza que pedirán entrar en el Ejecutivo de María Guardiola con una vicepresidencia y varias consejerías trasversales en número acorde a su nueva representación parlamentaria. «No se trata de una cuestión de cargos, sino de controlar directamente la ejecución de las medidas acordadas», afirma el líder de Vox.
Abascal explica que su planteamiento pasa por asumir las competencias concretas que permitan aplicar en Extremadura políticas similares a las pactadas en otros territorios, como la Comunidad Valenciana: reindustrialización, oposición al Pacto Verde y las políticas migratorias, nuevas rebajas de impuestos y «el fin del gasto político». El objetivo de su pacto con Guardiola es que Vox sea el responsable directo de ejecutar estas propuestas desde la Junta de Extremadura.
Áreas económicas y productivas
En clave interpretativa, las exigencias planteadas por Vox apuntan a un reparto de competencias centrado en áreas económicas y productivas, más que en departamentos de carácter social. La formación podría reclamar una vicepresidencia con capacidad de coordinación y consejerías como Industria o Energía, desde las que articular su discurso sobre reindustrialización y rechazo al Pacto Verde; Agricultura, por su peso estratégico en Extremadura y su encaje con la defensa del sector primario; y algún ámbito vinculado a Economía o Presupuestos que le permita influir en la rebaja fiscal y el control del gasto.
En cambio, las áreas de Políticas Sociales, Sanidad o Educación aparecen como menos probables en un primer reparto, tanto por el elevado desgaste político que suelen generar como porque Vox suele optar en estos ámbitos por condicionar la orientación de las políticas más que por asumir directamente su gestión.
Agricultura: la consejería clave
Como antecedente, cabe recordar que las negociaciones entre el PP y Vox ya vivieron un punto de fricción en 2023 en torno a la Consejería de Agricultura, una de las áreas más codiciadas por la formación de Santiago Abascal, de la que Guardiola tampoco quiso desprenderse. El reparto de competencias se resolvió con la división del departamento en dos áreas diferenciadas: Agricultura, Ganadería y Desarrollo Sostenible, en manos de Mercedes Morán; y Gestión Forestal y Mundo Rural, que se asignó a Vox con las competencias en caza, pesca y tauromaquia; la gestión forestal y asuntos como la prevención y extinción de incendios y la política de regadíos.
Esta vía permitió desbloquear las negociaciones tras varias semanas de desencuentros, pero evidenció desde el inicio las tensiones sobre el control de una consejería considerada estratégica por la formación.
Los «bulos» del PP
Abascal rechaza que su planteamiento de reeditar el gobierno de coalición suponga un giro respecto a su salida de ellos en la pasada legislatura. Defiende que abandonó los ejecutivos por los incumplimientos del PP y en todo caso recuerda que tras las elecciones del pasado 21 de diciembre, en Extremadura ahora la relación de fuerzas es distinta. En este contexto, niega que Vox no quiera gobernar y atribuye esa idea a un «bulo» difundido por el PP.
Sobre la persona que podría asumir una eventual vicepresidencia, la decisión se valorará más adelante, si bien ha destacado que su candidato, Óscar Fernández, sería el idóneo. Abascal ha restado importancia a los nombres propios, subrayando que lo relevante es el contenido de las políticas y no quién las gestione. «La entrada en los gobiernos solo tiene sentido si sirve para cambiar las cosas», reitera.
Extremadura, un caso «particular»
Según Abascal, Extremadura es un caso particular para Vox debido a las desconfianzas generadas durante la campaña electoral y considera que para garantizar el cambio político es necesario controlar directamente determinadas consejerías. Pero esta exigencia, afirma, no es extrapolable automáticamente a otros territorios.
