Winona Ryder más allá de ‘Stranger Things’: es la vecina ‘cool’ en el nuevo vídeoclip de A$AP Rocky

Compartir

Hay regresos que nadie ve venir y, precisamente por eso, funcionan. Winona Ryder (54) protagonizando un vídeoclip de A$AP Rocky (37) no estaba en ninguna quiniela cultural de 2026. ¡Sorpresa! Cinco minutos después de darle al play (en Youtube), resulta difícil imaginar este nuevo giro creativo del rapero sin la presencia magnética -doméstica, ‘cool’ y subversiva- de la actriz. Ryder no aparece como un simple cameo: es el corazón emocional y estético de ‘Punk Rocky’, el primer adelanto del álbum ‘Don’t Be Dumb’ -el cuarto de estudio-, que verá la luz el próximo 16 de enero.

En el vídeo, dirigido por el propio Rocky -recientemente elegido como nuevo embajador global de Chanel-, junto a Folkert Verdoorn y Simon Beck, Ryder encarna a la vecina perfecta de un barrio suburbano americano de manual. Primero la vemos descansando en una tumbona, luego ofreciendo un pastel casero a una banda de punk de garaje y, finalmente, bailando entre amplificadores y guitarras como si el ruido fuera la única forma posible de convivencia. Su personaje actúa como contrapunto catalizador del caos: donde otros vecinos llaman a la policía, ella sube el volumen.

Rescatada musa de Burton

La elección de Ryder no es casual. Icono indiscutible del cine de los 80 y 90, musa recurrente del imaginario de Tim Burton y rescatada definitivamente para una nueva generación gracias a ‘Stranger Things’, la actriz vuelve aquí a habitar un territorio que le resulta familiar: el de los márgenes amables, los personajes excéntricos que desafían la normalidad desde la ternura. Su vestuario (bata rosa de seda, camiseta de Beavis & Butt-Head, falda tubo, medias rosas y guantes rojos, a juego con sus gafas de sol) parece sacado del armario de una adolescente punk que creció viendo MTV a finales de los 90.

Ese aire de nostalgia no es gratuito. ‘Punk Rocky’ bebe sin complejos de la estética y el sonido de los 2000, con guitarras afiladas y una estructura que remite a clásicos como ‘All the Small Things’ de Blink-182. Rocky canta sobre una ruptura amorosa y el dolor posterior, pero lo hace desde un nuevo personaje, Punk Rocky, que transforma el desamor en ruido y baile. Ryder, lejos de ser una espectadora, se convierte en la aliada perfecta de esa catarsis vecinal.

Además de Ryder, el reparto incluye otro nombre clave del ecosistema burtoniano: Danny Elfman, compositor histórico del cineasta (‘Eduardo Manostijeras, y ‘Alicia en el País de las Maravillas’, entre otras), que aquí se sienta a la batería. Incluso la portada de ‘Don’t Be Dumb’ lleva la firma estética de Burton, cerrando un círculo creativo que conecta cine, música y cultura pop en una misma ‘show’ de nostalgia.

Humor y sátira en el guion: una fiesta que se descontrola, una patada accidental que deja a Rocky con el ojo a la virulé, una detención policial y un paso por el calabozo. De nuevo, es Ryder quien desbloquea el desenlace: paga la fianza y organiza un concierto punk en la azotea de su casa. La vecina que hornea pasteles acaba siendo la productora del caos.

Suscríbete para seguir leyendo

Noticias Relacionadas