Según The Wall Street Journal, un informe clasificado de inteligencia estadounidense concluyó que «altos funcionarios del régimen de Nicolás Maduro —entre ellos Delcy Rodríguez— estarían mejor posicionados para liderar un gobierno temporal en Caracas y mantener la estabilidad a corto plazo». El criterio central radica en su vínculo con las Fuerzas Armadas y las principales estructuras del poder estatal.
El razonamiento no es nuevo pero confirma una vez más lo que es evidente: a Trump no le interesa ni la «democracia», ni la «libertad», ni el «combate al narcoterrorismo». Su incursión en Venezuela tiene el propósito de hacerse del control del petróleo y así lo ha dejado en claro en más de una oportunidad. Para conseguirlo, Washington ratifica que no tiene ningún inconveniente en negociar con el oficialismo, siempre y cuando acepte subordinarse a sus propios intereses. «Lo que necesitamos (de Delcy Rodríguez) es acceso total. Acceso total al petróleo y a otras cosas en el país que nos permitan reconstruirlo», dijo Trump.
#URGENTE | Trump dice cuál es la demanda a Delcy Rodríguez:
“Acceso total a Venezuela. Acceso total. A la industria petrolera y otras cosas, que nos permitan reconstruir Venezuela. Reconstruir los puentes, la infraestructura”.pic.twitter.com/zDN0617zsG
— Orlando Avendaño (@OrlvndoA) January 5, 2026
Trump apostó a una transición controlada desde arriba, con el aval de las élites militares y económicas, aun cuando eso implique reciclar dirigentes del propio régimen chavista. En ese marco, la Casa Blanca dejó de lado a María Corina Machado y a Edmundo González Urrutia, a quienes considera incapaces de imponerse frente a los aparatos de seguridad y las estructuras heredadas del chavismo.
The New York Times fue explícito: para Trump, el foco en Venezuela es el petróleo, no la «promoción de la democracia». Es desde esa lógica que la inteligencia norteamericana concluyó que una figura como Machado tendría serias dificultades para gobernar sin provocar una mayor desestabilización.
Pese a haber sido desplazada, la líder opositora insiste en arrastrarse buscando congraciarse con Washington. Fue así que gradeció a Trump por sus acciones contra Maduro, prometió convertir a Venezuela en un «centro energético para las Américas», garantizando seguridad jurídica para la inversión extranjera, y hasta llegó a ofrecerle el Premio Nóbel de la Paz que le dieron recientemente: «Ciertamente queremos dárselo y compartirlo con él».
A pesar de eso, los planes de Washington se mantienen en la línea de negociar con los funcionarios del oficialismo.
La decisión de que Delcy Rodríguez sea la persona con la cual Estados Unidos pretende llevar adelante sus negociaciones confirma que Estados Unidos no tiene ningún interés ni en encarar un proceso de elecciones, ni romper con el régimen de fondo. Son apenas excusas que le sirvieron de coartada para reordenarlo a su medida, asegurando negocios y control geopolítico.
Así lo confirmó también Marco Rubio, quien señaló que la conducción del proceso en Venezuela se hará con la participación de «todo el aparato de seguridad nacional». Y agregó: «Ahora hay otras personas a cargo del aparato militar y policial allí; ellos van a tener que decidir ahora qué dirección quieren tomar. Esperamos que elijan un camino diferente al que eligió Maduro», señaló.
En las últimas horas, una reciente publicación de Trump en Truth Social reafirmó esta nueva relación en favor de los intereses estadounidenses. «Me complace anunciar que las Autoridades Provisionales de Venezuela entregarán entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo de alta calidad y autorizado a los Estados Unidos».
Con el correr de las horas queda cada vez más claro que la invasión y agresión imperialista en Venezuela está lejos de perseguir «la lucha contra el narcotráfico» o dejar atrás un régimen autoritario. Por el contrario, y como se afirma en los documentos de inteligencia revelados por The Wall Street Journal, el trumpismo necesita y está dispuesto a sostener a ese régimen en pos de hacerse de sus objetivos y reafirmar su dominio colonialista sobre la región.
A la creciente amenaza imperialista, el régimen chavista viene respondiendo con mensajes conciliadores y generalidades. El domingo pasado, en sus redes sociales, Delcy Rodríguez escribió un mensaje hacia Trump, proponiendo fortalecer el «diálogo» entre ambos países y sin mencionar el secuestro de Nicolás Maduro, ocurrido un día antes.
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Este martes, frente a los aprietes de Trump, respondió evasivamente asegurando que «hemos crecido en fortaleza, hemos crecido espiritualmente para afrontar los desafíos, las agresiones, las amenazas» y señalando: «A quienes me amenacen, lo digo; mi destino no lo decide sino Dios, esa es mi respuesta».
Ante una ofensiva imperialista como la que está llevando adelante Estados Unidos, el chavismo responde con cobardía, moderación y subordinación, como toda la burguesía latinoamericana y sus representaciones políticas.
Frente a esta avanzada de Estados Unidos en la región, es imprescindible impulsar un fuerte movimiento antiimperialista en todo el continente. Pelear por el desarrollo de una conciencia antiimperialista y anticolonialista en la clase trabajadora y los sectores populares. En ese camino, es fundamental pelear por construir un paro continental de la clase obrera, la única fuerza social que, contando con millones de personas en todo el continente, puede estar a la altura de enfrentar este ataque.
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