Hay artistas que dudan al celebrar un aniversario de cifra contundente, como el 40º, que parece que te hace mayor. ¿No fue su caso?
No, me siento muy joven y con mucha energía, y físicamente me veo increíble. Me cuido, sigo teniendo una voz potente y sana, y muchas ganas de seguir haciendo música. Empecé muy joven y esos 40 años están muy currados. No me hacen sentir necesariamente mayor porque yo no me siento mayor por dentro. Es una cifra para celebrar.
Esta antología incluye su primera etapa, con Olé Olé.
Fueron siete años defendiendo con uñas y dientes y dándolo todo. Y sumé mucho en el grupo. Una imagen muy llamativa, mucho carisma y eso nos hizo llegar a muchos países. Le debo mucho a Olé Olé. Canté canciones increíbles y llegamos a tener de productor al mismísimo Nile Rodgers, que era el más importante del mundo y que hizo discos a Madonna, David Bowie, Chaka Khan, Diana Ross… Luego repetí como solista con él, en ‘Moja mi corazón’, con Slash, de Guns n’Roses. Olé Olé podríamos haber llegado más lejos, pero el cuerpo me pedía autonomía y mandar más sobre lo que cantaba. Ellos no estaban tan abiertos.
Olé Olé venía del techno-pop ochentero y a usted parece que le iba más el funk y el soul.
Sí, ese fue mi aprendizaje. De pequeña, en mi tocadiscos, oía cosas así. En Olé Olé no me dejaban hacer fusiones y yo al final fui hacia allí.
¿Cómo fue verse de cantante de un grupo que ya había triunfado con otra voz, Vicky Larraz?
Me imponía no quedarme atrás, que yo fuese peor que Vicky, pero yo sabía que tenía mucho potencial. Vengo de un padre cantante de ópera, de los mejores, que era un ejemplo en casa. Yo sabía que iba a dar la talla.
Marta Sánchez, en una imagen promocional. / Universal Music
¿Qué aprendió de Nile Rodgers?
Que los americanos no paran ni para comer. Tienen una noción del trabajo al cien por cien y por eso son la primera potencia artística mundial. Son muy perfeccionistas. De él aprendí la perseverancia, la búsqueda de lo extraordinario sin parar, sin cansancio.
‘Mujer’, su primer álbum en solitario, en 1993, fue un nuevo comienzo.
Vendimos casi un millón y medio de ejemplares. Fue una entrada por la puerta grande. Creo que para ser el primer disco de una solista es muy maduro y que refleja una mejora como intérprete.
Hizo una incursión en el cine como protagonista de ‘Supernova’ (1993), una película que obtuvo críticas muy negativas, aunque con los años ha ganado fans. No repitió la experiencia. ¿Qué ocurrió?
No me contaron toda la verdad y tuve que acceder a mostrar mi cuerpo más de lo que me hubiera gustado. Eso me decepcionó mucho. Me quedó un mal sabor de boca. En el cine no todo el mundo es igual, pero después de aquello ya no me vi haciendo más películas. Zapatero a tus zapatos.
¿Siente que en aquellos años su dimensión de celebridad tapó a la artista?
Son cosas que sucedieron. Yo tenía un físico que llamaba la atención. Era muy atractiva en cámara y eso pues también distrae, ¿no? Como les ha pasado a tantas artistas. El físico eclipsa a veces otros talentos, pero al final me salí con la mía y dicen que soy una de las mejores cantantes latinas.
“Dicen”… ¿A que se refiere?
Dicen… (ríe).
¿Se siente reconocida?
Absolutamente. Mi trabajo me ha costado.
No ha lanzado un álbum con canciones nuevas desde ’21 días’, en 2015. ¿Cómo es eso?
Bueno, he hecho algunas canciones sueltas, ‘The momento of your life’ y ‘Contigo’, y he estado haciendo giras a mi aire. Ahora estoy preparando cosas, aunque ahora me tomará mucho tiempo la gira de 40ª aniversario. Ojalá antes de que termine 2026 pueda sacar lo que tanto estoy cuidando. No me gusta adelantar proyectos, pero hablo de un disco inédito.
Marta Sánchez, en una imagen promocional. / Universal Music
Este doble álbum contiene 40 canciones conocidas de su catálogo y otras 40 inéditas de distintas épocas. ¿Hay algunos temas, más allá de los éxitos, que desea poner en valor?
Si hay algo de lo que nos entristecemos los artistas es que muchas canciones se quedan atrás porque se promocionan y se resaltan más los ‘singles’. Yo tengo grandes canciones que la gente desconoce. Preferidas mías diría que todas lo son, pero podría mencionar ‘Desesperada’, ‘Soy yo’, ‘Amor perdido’, ‘Desconocida’… Hay baladas que vale la pena escuchar.
La popularidad parece ser hoy el punto de partida para una carrera artística, y redes como TikTok generan fenómenos. ¿Cómo lo ve?
No tengo TikTok. Lo que más cuido es Instagram, que es como mi álbum del día a día. Pero cada vez leo menos los comentarios, porque hay gente que no tiene medida y me desagrada esa forma de escupir el veneno que tienen dentro. Intento no contaminarme.
Si genera odio, tal vez sea buen síntoma.
Sí, a Paulina (Rubio) le preguntaron si tenía mucho ‘hater’ y respondió: “Lo suficiente para sentirme importante”. Antes, los ‘haters’ bebían cerveza en los bares y hacían sus comentarios en la barra. Hoy, en los comentarios publicados deberían poner el DNI. Pero tengo la suerte de que lo malo es solo un 3 o 4% de lo que leo, frente a muchísimas cosas buenas. Así que me quedo con lo bueno.
Desde que empezó, la manera de difundir la música se ha transformado. ¿Se siente cómoda con el modelo actual?
Me resulta extraña la rapidez con la que se consume la música. Es como de usar y tirar. Me parece menos romántica que lo que yo viví cuando empecé, y cuando grabé discos en Los Ángeles, que eran puros tesoros para mí. Pero tengo la suerte de que la mayoría de mi música no caduca. He tenido buenísimos compositores, músicos, productores, y hubo una época muy buena en los 90 y primeros 2000. Echo de menos que las canciones tengan puentes, que las letras sean más respetuosas… Pero el mundo de la música es inmenso y todos tienen derecho a hacer su propuesta.
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