Cuando la censura y la enfermedad no pudieron con su música: la historia de Daniel Toro

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Daniel Toro (Daniel Cancio Toro) nació el 3 de enero de 1941 en la ciudad de Salta. Sus primeros pasos en la música los dio integrando grupos como Los Viñateros y Los Nombradores, con los que comenzó a difundir sus primeras composiciones. En 1966 inició su carrera como solista y un año después alcanzó la consagración definitiva al obtener el premio a Mejor Folclorista en el Festival Nacional de Cosquín, escenario clave desde el cual se proyectó a todo el país.

A pesar de no saber leer música, Toro desarrolló una obra prolífica y profunda: se le atribuyen entre 900 y más de mil composiciones, muchas de ellas convertidas en clásicos del cancionero popular argentino e hispanoamericano. 

A fines de la década de 1960, Daniel Toro irrumpió con fuerza en la escena folklórica gracias a una voz inconfundible y a canciones de fuerte contenido social y poético, como El Antigal, Cuando tenga la tierra, o Este Cristo americano que reflejan una poética capaz de conjugar el amor, la sensibilidad humana y una fuerte conciencia social, todas ellas escritas junto al poeta Ariel Petrocelli. 

En este video se aprecia un fragmento de su presentación en Cosquín en 1968:

Daniel Toro en el Festival de Cosquin 1968

El Festival de Cosquín fue el escenario clave desde el cual se consolidó como una figura central de su tiempo, un recorrido que se reconstruye con detalle en El Nombrador (2021), la película de la realizadora cordobesa Silvia Majul, disponible gratis en la plataforma Cine.ar y en YouTube en este enlace

Este documental es uno de los únicos que cuenta con la publicación de su banda sonora completa. Escuchala AQUÍ

Censura, enfermedad y legado

Durante la dictadura cívico-militar, muchas de sus canciones fueron censuradas y el autor se vio obligado a firmar algunas obras con el seudónimo Casimiro Cobos para poder seguir componiendo.

En 1979, un cáncer de garganta lo obligó a dejar de cantar, un golpe durísimo para un artista identificado con su voz. Sin embargo, lejos de abandonar la creación, continuó componiendo temas memorables como Nostalgia mía y Pastorcita perdida, consolidando su figura como uno de los grandes autores del folclore argentino.

A lo largo de su vida recibió numerosos reconocimientos, entre ellos homenajes del Congreso de la Nación y el Premio Konex en 1985. 

Daniel Toro falleció el 25 de mayo de 2023, pero su legado permanece intacto: canciones que siguen creciendo con el tiempo, apropiadas por nuevas generaciones y confirmando que, en el folclore, la emoción auténtica nunca pierde vigencia.

Una zamba inolvidable:

La trascendencia que algunas canciones alcanzan muchos años después de haber sido creadas suele desafiar cualquier explicación racional. En esos casos, el paso del tiempo y la apropiación colectiva terminan siendo los grandes impulsores de una popularidad inesperada.

Eso es exactamente lo que ocurrió con Zamba para olvidarte —también conocida como Zamba para olvidar—, una de las obras más emblemáticas de Daniel Toro.

Con el correr de las últimas décadas, la canción se transformó en una de las más versionadas dentro del folklore argentino, una presencia constante en los festivales populares tanto de Córdoba como de distintos puntos del país. La proliferación de interpretaciones fue tal que no resultaba extraño escucharla dos o incluso tres veces en una misma noche festivalera, en boca de diferentes solistas y conjuntos.

Esa reiteración terminó generando cierto cansancio en parte del público, algo paradójico y hasta injusto si se tiene en cuenta que se trata de una zamba de enorme belleza y hondura emocional, además de poseer una historia de origen tan singular como fascinante.

La historia detrás de la zamba

Por la década del 70 Toro tenía una melodía que no dejaba de tararear a diario y que imaginaba compatible con un texto incipiente del poeta salteño César Perdiguero. Sin embargo, un llamado urgente desde Cosquín cambió el rumbo: necesitaban que presentara una canción para el concurso de temas inéditos.

Fue entonces cuando recordó a Julio Fontana (Julio César Bissio), un experimentado letrista porteño. Según relata el periodista Gabriel Plaza, Toro lo llamó por teléfono para preguntarle si podía terminar una letra en apenas dos días. Fontana, sorprendido —cantor de tangos y futuro doblajista de cine—, respondió que era imposible.

La insistencia de Toro fue tan singular como efectiva: comenzó a silbarle la melodía a través del teléfono. Horas más tarde, Fontana volvió a llamar desde Buenos Aires con una letra terminada que arrancaba con un verso inolvidable: “No sé para qué volviste, si yo empezaba a olvidar”.

La canción fue presentada en Cosquín en 1976 y resultó ganadora del certamen. Poco después, fue incluida en un disco homónimo editado por el sello Microfón, donde figura tanto en el título del álbum como en la apertura del lado A. En la grabación original, Daniel Toro estuvo acompañado por el Cuarteto Urpillay y el trío vocal Las Voces del Tiempo Nuevo.

Fontana llegó a contar que había escrito la letra en apenas 15 minutos. La dupla autoral volvió a reunirse en otra zamba muy exitosa, Mariposa triste, que el propio Fontana creía destinada a mayor repercusión. También son autores de la popular: Escríbme una carta.

Con el paso del tiempo, muchos comenzaron a referirse a la canción como Zamba para olvidar, un cambio mínimo pero cargado de misterio, que alimentó especulaciones sobre el destinatario de ese profundo desamor. Fontana siempre fue claro al respecto: no estaba dedicada a nadie en particular.

La zamba terminó convirtiéndose en una marca indeleble en la vida artística de Daniel Toro. Poco después de su consagración, muchas de sus canciones fueron prohibidas por la dictadura cívico-militar, mientras una grave enfermedad —cáncer de laringe— lo fue alejando de los escenarios durante largos años.

Mercedes Sosa – Zamba para Olvidarte (Official Video) ft. Diego Torres

Si bien fue muy popular en la década de 1970, su impacto masivo no se compara con la vigencia que alcanzó en tiempos recientes. Probablemente, la versión que Mercedes Sosa grabó en Cantora (2009), junto a Diego Torres —quien también la interpreta en El Nombrador desde Miami—, le dio el impulso definitivo para resurgir y consolidarse como un auténtico clásico entre los clásicos del folklore argentino.

De nuestro archivo:

Daniel Toro cumple 80 años y lo homenajeamos con un valioso material

Nuestro medio Canal U difundía el documental realizado por Silvia Majul

«El Nombrador, una película sobre Daniel Toro»estrena en Canal U

Nuestra publicación sentida cuando ocurrió su fallecimiento:

Murió Daniel Toro: adiós a un imprescindible del folclore argentino

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