Técnicos españoles tratan de recuperar el satélite SpainSat NG II, golpeado en el espacio

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Desde el centro de seguimiento construido ex profeso en la base del Ejército en Hoyo de Manzanares (Madrid), pero también desde la capital y con ayuda técnica de Cabo Cañaveral, en Florida, un equipo de técnicos españoles trata de recuperar la señal del satélite SpainSat NG II, la última gran apuesta espacial militar de España. En una hora no determinada de este viernes, el aparato ha sufrido un golpe en su vuelo hacia su punto de establecimiento orbital.

El Ministerio de Defensa lo ha calificado de «incidente fortuito» e Hisdesat, la firma que lo construyó, hoy perteneciente al grupo Indra, lo ha explicado como «un impacto externo». Se trata, según las primeras informaciones de la compañía, de «una partícula espacial» que ha chocado contra el satélite cuando orbitaba a 50.000 kilómetros de distancia de la Tierra.

Ninguna de las fuentes consultadas por este diario habla de intencionalidad alguna en lo ocurrido… ni ninguna aclara si esa partícula es de origen natural o se trata de basura espacial, uno de los numerosísimos pedazos de otras máquinas espaciales esparcidos alrededor del planeta.

Máquina KO

El golpe ha dejado sin funcionamiento al satélite español, que fue lanzado el pasado 23 de octubre desde Cabo Cañaveral en un cohete Falcon IX de la firma Space X, propiedad del tecnomagnate Elon Musk.

Los primeros trabajos tratan de completar una evaluación de daños, si bien tanto Defensa como Indra-Hisdesat han asegurado que se construirá y pondrá en el espacio un satélite sustituto «en el menor plazo posible»; y esa previsión hace temer que el golpe habría sido muy destructivo.

Defensa ha confirmado en una nota pública que las comunicaciones estratégicas de las Fuerzas Armadas y el Servicio Exterior español se mantienen con el SpainSat NG I, lanzado en enero de 2025, y con el viejo SpainSat a que la joven pareja iba a sustituir.

Cada uno de los SpainSat NG es un sistema orbital de comunicaciones seguras de 6.000 kilos de peso y 700 millones de euros de coste, para un programa espacial español que supone 2.000 millones de euros de inversión. Con este programa, España se ha convertido en poseedora de los satélites de comunicaciones blindadas más avanzados de Europa, y proveedora de servicios de este sector a la OTAN y a diversos países.

Con el programa SpainSat NG completo -las siglas significan Nueva Generación-, Defensa pretende abarcar un haz de planeta que va desde Denver a Manila, abarcando el Atlántico, toda Europa, toda África y parte de Asia. Con los SpainSat NG se pretende asegurar contra escuchas e intrusiones electromagnéticas las comunicaciones de unidades militares en el exterior, antenas del CNI y embajadas.

El satélite se creó con capacidad antijamming (perturbación con señal radioeléctrica) y con resistencia apta para la radiación de explosiones nucleares cercanas. A menudo, de hecho, había avisado el anterior alto representante europeo para la seguridad y la defensa, Josep Borrell, de actuaciones hostiles en un cosmos cada vez más militarizado en el que la UE se juega activos milmillonarios. Pero se descarta el ataque, y no hay blindaje posible contra impactos naturales directos a gran velocidad, la pura cinética del espacio, sometida a las leyes de la física y no de la geopolítica.

Hisdesat ha comunicado que espera tener resultados de los primeros trabajos de rescate en 24 horas.

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