Más de un aficionado a la pesca habrá escuchado mil dichos que se relacionan con la actividad. Uno de ellos tiene que ver con un tipo de arbusto llamado Aromo (Mimosa bonplandii), el cual florece para esta época por la zona norte de la costa bonaerense, en las inmediaciones de San Clemente del Tuyú. Según el conocimiento empírico generado por los pescadores artesanales de la región, cuando florecen estos aromos, arriban los grandes tiburones como el gatopardo, uno de los últimos que deja de picar y que ya empezó a mostrar su figura en algunos destinos de nuestro litoral marítimo.
Al igual que la pasada temporada, la noticia de las primeras capturas de los grandes del Mar Argentino llegó de la mano de Román Guianone, reconocido caster y fanático como otros tantos de la pesca pesada. Apostaron por la jornada del jueves 28 de agosto para hacer el intento con los tiburones en las playas de San Clemente. Junto a Julián Altimari y Alejandro Guillermo desafiaron al almanaque y fueron en búsqueda de las primeras corridas de la temporada. Sabiendo que era una empresa complicada, lo intentaron y tuvieron su premio.
Alrededor de las 15 hs, la chicharra les regalo ese sonido que tanto les gusta a los tiburoneros, y el primer pique se cristalizaría, luego de una larga pelea, con un hermoso gatopardo de 2,30 m. Emoción a flor de piel para Altimari, dueño de la caña y responsable de la captura, pero también de sus compañeros que lograron en forma anticipada, el primero de lo que será una temporada a pleno tiburón. Según nos contaba Guianone a Weekend Web, el pique se dio en una línea fondeada a unos 400 m.
Tal como acostumbra el grupo de pescadores, el ejemplar fue marcado con las marcas biológicas para el proyecto “Conservar Tiburones en Argentina” y fue devuelto rápidamente a su hábitat, con la alegría de saber que siguen aportando a la conservación de la especie.
La temporada ya comenzó y hay buenas perspectivas para otro gran año de pesca de tiburones. Sin embargo, es crucial recordar que todas las especies de grandes escualos costeros, como el escalandrún, bacotas, gatopardos, cazones y martillo, están clasificadas como «pesca dirigida con reserva». Por lo tanto, la legislación vigente en la provincia de Buenos Aires exige su inmediata devolución al mar, sin excepciones.